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domingo, 24 de agosto de 2008

La rosa de Antonio Martín García,


En esto del carnaval, a quien le guste un poquito tiene siempre su punto débil. El decir, por lo menos sobre mi forma de ver, ser “martinista”, “quiñonista” o “juancarlista”, etc, para mi no es ninguneo hacia el resto.

Yo siempre me he sentido identificado con las comparsas del cariñosamente llamado Antoñito Martín. Recuerdo que cuando fui a Las Palmas en el año 1973, tenía seis años, subido en el escalón de una casapuerta me ponía a modo de tablao a cantar el estribillo que decía:


"De Andalucía, si señor,
de la tierra de la alegría
que milagrito Dios me mandó.
Andaluz y gaditano
que viva la madre que me parió".


Supongo que será a través de este recuerdo que aun guardo en mi memoria 35 años después, el motivo principal de ser un seguidor de este laureado autor gaditano aunque pueda verlo desde un prisma mas subjetivo.

No es premiar mi martinismo, quizás sea mas agradecer a Don Antonio Martín García que aun siga en la cresta de la ola, que siga deleitándome egoístamente hablando de sus temas, y que este jardinero desde hace mucho mucho tiempo tiene un himno carnavalero propio y es el pasodoble de la comparsa Capricho Andaluz que escribo aquí debajo y que a continuación podrás escuchar y visualizar en el video que he realizado, el cual pone música a unas maravilla de fotos de jardines que he pillado cotilleando por la red.

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Entre las flores de un jardín bello nació una rosa,
tan rebonita que hasta el agüita que le caía, que le caía,
se contagiaba se su perfume de flor hermosa,
y aquella agüita en agua bendita se convertía, se convertía.

Su jardinero la fue mimando igual que a un niño
y hasta cariño le iba tomando día tras día,
la fue mimando con tal esmero
que el jardinero sin su rosita ya no vivía.

Pero en una mañana que muy confiada al viento se mecía,
una mano malvada se le encaprichaba y la arrancaría.
Al ver su jardinero que no estaba en su rama
muriéndose de celos en su dolor, así la lloraba:

Rosa, ay dime donde estás rosita
de mi jardín la más hermosa
fragante y primorosa
di que mano maldita te ha “arrancao” la “vía”.

Rosa, sin ti el jardín ya no reluce
ni brotará ese aroma dulce
que de tu petalito tan requete bonito
el aire percibía.

Quien de tu rama, ay te arrancaba no sabía
que a ti sin vida te dejaba
y de mí se llevaba lo que en el mundo más quería

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Salud y libertad.
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