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domingo, 23 de noviembre de 2008

¿Papá, estás enfadado conmigo?


Ese es el enunciado de una carta al director que leí hace días en el diario gratuito ADN, y que firmó desde Madrid el señor José Manuel Castro. Y que después de leerla pensé en hacer mi propia síntesis sobre ella.

Para resumir se trataba de una queja de un padre al que la justicia le había avocado a poder estar con su hijo dos días de cada quince, o lo que es lo mismo solo cuatro días al mes. ¿El motivo? El juez así lo ha dictaminado en una sentencia de divorcio. Y decía que ante el poco tiempo que estaba con su hijo, este creía que su padre estaba enfadado con él.

Pero independientemente de que pueda haber algo que no se haya dicho, si es cierto que a priori yo lo debo de creer pues no es el único caso que conozco del injusto régimen de visita a una de las partes que condena la, a veces injusta, justicia española. Pero antes de adentrarme en la decisión del Juez, quiero entrar en otro aspecto.

Los matrimonios que rompen su relación deben de reconocer que ese cambio de vida, aunque a posteriori sea lo mejor, a priori no es plato de gusto, y deben de saber que un divorcio tampoco lo debe de ser para un hijo. Si es mejor vivir separados pues no se ha conseguido un entendimiento o no se consigue una normal convivencia o simplemente porque se ha acabado el amor. Lo peor que pueden hacer una de las partes es usar a los hijos como arma de hacer daño. Si la vida nos separa a uno del otro, hay que pensar que la otra parte deja de ser tu cónyuge, pero nunca dejará de ser padre o madre de tus hijos.

En este caso concreto, debería de darse cuenta la madre, que a parte de hacerle daño a su expareja, se lo está haciendo a su propio hijo.

Y lo otro es la justicia de este país cuyo gobierno abandera la paridad y la igualdad, aun consiente o permite que una de las partes no pueda pasar las mismas horas que la otra. Existe un claro ejemplo de discriminación si nos ceñimos al caso que he relatado, la diferencia anualmente sería 44 días durante el año más quince de las vacaciones del padre., y la otra parte, en este caso la madre, 321dias en total.

Y puede que hasta resulte que quien tiene la patria potestad no puede por motivos laborales estar todo el día con el hijo o los hijos, teniendo que acudir a las guarderías, a los centros de horario continuos, nanys o la figura del pertinente abuelo, y empeñado en que es mejor madre o padre, no es capaz de dejar que su hijo esté con quienes de verdad deben de estar para su educación, y no es otro que el padre o la madre.

Salud y libertad.
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