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viernes, 19 de noviembre de 2010

Jesús Montes, la entrañable historia de él y su perrito.

Jesús, amigo de aquí de La isla y cartero parar mas seña, es uno de esos tíos que haría lo que fuera por no dejar en la estacada a otro amigo, tan a tanto que es capaz de rebuscarse tres mil historias antes, de que un amigo sufra la soledad por la separación de ese amigo en cuestión.

Jesús el cartero de gallineras, un día tuvo la genial idea de aceptar de otro amigo un precioso perrito blanco como las salinas que nos unen y con unas semanas en esta vida. Todo fue un regocijo en su casa, cuando vieron al animalito todo se convirtió en agradables agradecimientos. La figura de Jesús día a día iba in crescendo como la espuma. Todo eran risas. Todo se convertía en fiesta cuando la vida giraba en torno al perrito y en torno a Jesús, el cartero de Gallineras.

Pero claro, un can en la casa debe de ser mas que un juguete, el perrito se creyó que seguía viviendo en el libertinaje de donde procedía, mordía todas las cosas que a su pequeño alcance quedaba, y se hizo amo de esa casa que ya con pocas semanas de vida seguía marcando su espacio de la única forma que saben hacer los perritos, a través de sus pipis.

El perrito no era para nada agresivo, era como un político, se te ponía boca abajo para que le acariciaras la barriga y luego hacía lo que le salía del mismo. Todo hasta que un día la Mari, su Mari de gallineras le dijo de forma cariñosa y rellena en ternura un día tres horas después de haberse acostado Jesús tras su jornada de empleado de Correos en horario nocturno…¡Jesús, ya estoy hasta el mismo del perrito y de su P.M(censurado), ya te quiero ver buscando otro carajote como tú que se quede con el dichosos perrito de los cojones.

Todo realizado con una alevosía desmesurada, y casi con nocturnidad pues podría entenderse que el amigo Jesús, el cartero de Gallineras tenía cambiado el sueño por mor de su jornada de laboro. Y cual zombi y sin decir ni Guau, cogió al perrito, el mismo pero con unos días más, y que era y fue el rey de la casa, aunque se fuera meando por las esquinas.

Y se fue para Chiclana a un lugar a donde tu dejas tu mascota con tus datos para que otros, quien quiera los adopte. Pero Jesús miraba al cánido y decía ¿quien te va a coger a ti jodio por culo? Si eres más feo que un día en la Moncloa, si ya hasta se te han salido los dientes para afuera y te pareces al perro Patán de los autos locos…. Todo mientras que llegaba hasta la misma puerta del establecimiento chiclanero encargado de hacer estas gestiones de" adoptamiento mascotil"

Y dice que nada más entrar vio a un abuelete con su nieto y un gatito, por lo que me reafirmo que nada es por casualidad, y mientras que veía como el nieto y el abuelo miraban y remiraban al felino, mi amigo Jesús, si el de gallineras, se fue ni corto ni perezoso par ellos y le preguntó que si ellos iban a deshacerse del lindo gatito. Si, dijo el anciano, el gato no para de arañar nuestros muebles, y tiene los cojines del sofá roídos y estropeados y mi esposa nos ha puesto un ultimátum. Y aquí estamos mi nieto y yo que no vemos el momento de dejar el gatito y esperar que alguien lo quiera adoptar. ¿Y Tú? Le preguntó el abuelete, supongo que vienes a dejar al perrito. Y se le encendió la bombillita al colega Jesús, el mismo cartero de Gallineras y dijo ¡que va, vengo a comprarle pienso!, pues se le ha acabado su comida. Por cierto ¿va a estar algún tiempo aquí? Le preguntó al señor, es para que mientras compro su comida me lo tenga, que no me gusta dejarlo solo en el coche.

Y así hizo el señor abuelete, se quedó con el perrito esperando a que su dueño comprara el pienso, y aun debe de estar esperando a que salga Jesús, el cartero, el de Gallineras pues tal como entró por una puerta se fue por la otra, dejando a su perrito en tan buenas manos que sin haberlo planeado le podría haber salido mejor.

Y desde esa noche dicen las oscuridades que se oye por Chiclana un maullido y un ladrido, que viene a decir ¡Jesúuuuuuu, que cruz ma caio contigo!

Salud y libertad
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