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domingo, 14 de noviembre de 2010

Margarita, la madre de los niños del colegio Valcárcel.

No hace mucho, recuerdo que leí en la red como un tipo decía que se acordaba o añoraba mas a los profesores que los castigaban en exceso que al que simplemente cumplía con el cometido de ser su profesor. La verdad nunca entendí esa indiferencia hacia quien bien te trató recordando más a quien tan mal te trató, pero vamos, eso es otra historia.

Yo que soy uno de esos antigüos alumnos del desaparecido colegio público llamado Valcárcel, cuando hablo del colegio no recuerdo las puñeterías, recuerdo lo bueno que hubo. Yo ahora que  estoy en el cuadro de mi vida de mis recuerdos y añoranzas, esos los intento englobar en lo recordable, a partir de ahí, como dice una canción “ si tengo que olvidar lo hago y olvido”.

No hace mucho una fotografía en el "feisbu" fue el principio de un recuerdo sobre una monjita que yo tuve en mi época de niño del colegio, la Hermana María Eugenia, a partir de ahí me acerqué a mi Parroquia y le pregunté a Pedro uno de los curas de la misma congregación por ella, y hablando recordé a Margarita y me dijo ¡Margarita está aquí.! Del tirón y como si hubiera retrocedido en mi tiempo y poniendo imagen actual vi que ciertamente Margarita era esa señora que yo conocí de niño y que había recordado en la foto sin saberlo y la estaba viendo ocasionalmente sin saber que era ella.


Y la busqué, y le di esa foto en la que yo no estoy, pero que está con un grupo de alumnos de menor edad que yo, y le di la foto y del tirón me dijo con esa ternura que desprende,…¡mis niños! Si, sus niños que hoy se acercan a los cuarenta tacos, pero siguen siendo sus niños como si de una madre se tratara. Sus niños, los cuales algunos hoy domingo mientras que el Cádiz perdía en Carranza fueron a verla para regalarle a ella un ramo de flores como agradecimiento al cariño que recibieron hace más de veinticinco años. Y que veinticinco años después, sintieron que esa Margarita, la Hermana Margarita la recibió como sus verdaderos niños, aunque muchos calvos o pintando canas no sean precisamente eso, pero que Margarita, la monjita de Valcárcel, o la que hoy tras años en las misiones en Sudamérica dedica su vida en la parroquia del Buen Pastor de San Fernando, la misma que nunca dejará de decir que esos alumnos, esos niños, que ya dejaron de serlo…… siguen siendo y aun son, sus niños.

Salud y libertad

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