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miércoles, 1 de octubre de 2008

Igualdad….¿?....., pues no me da igual…..


……Por lo menos en pensamiento, y me refiero al género.

No soy de los que ejemplarizaría con la canción de Fernando Esteso que decía “Los niños con los niños, las niñas con las niñas”, pero me va a perdonar la Bibiana Aido, pero el otro día me di cuenta de mi parcialidad entre niños y niñas, entre hombres y mujeres, entre mi hijo y mi hija.

Por supuesto que no quiero decir que a ambos no les asistan los mismo derechos, las mismas oportunidades, todo. Yo quiero a los dos por igual pero quiero contar lo que me ocurrió hará unos días.

Mi barriada es una barriada relativamente joven, gente de la generación sesenta/setenta, y somos los que hemos repoblado esta zona con el nacimento de nuestros hijos, por lo que la juventud y niñez está presente continuamente. De los hijos de mis vecinos ya los hay que han tenido que irse a trabajar a otra ciudad, o intentan llegar a ser mileurista de la bahía, los que están en la universidad, institutos o los niños como pueden ser mi hijo en infantil o mi hija en Primaria.

Llevo observando como el hijo de una vecina de mi barriada ya ha dejado de lado el balón de futbol y las carreras por la plazoleta para empezar el tonteamiento con las niñas. Lo veía y me recordaba cuando yo tenía esos trece o catorce años, cuando yo era como él, cuando con mi pandilla rondábamos a las pibitas.

Una de las veces mientras que a este pibe lo observaba desde el cariño y la nostalgia, se me vino a la mente mi hijo y me dije, “Dentro de nada el chulo de mi hijo estará igual” lo pensé con aires orgullosos. Cuándo de pronto una de las chiquillas era la hija de otra vecina, la cual también es actriz de ese tonteo juvenil, y se me vino a la mente los nueve años de mi hija.

Entonces fue cuando me di cuenta que sobreprotecciono a mi hija, no quiero, entrecomilladamente hablando, que se exponga a lo mismo que me enorgullecería si lo hiciera mi hijo. No es desigualdad, jamás le voy a prohibir, ni mucho menos, los juegos y los ligues juveniles, pero mientras que hoy en día podría vacilar de mi hijo si me sale un galán, no haría lo mismo si mi hija es la diva de sus amoríos juveniles.

Salud y libertad
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